martes, 20 de septiembre de 2016

Mi Amigo El Dragón

La Madeja del Gato (es un faro en el agua)
Madeja #338
Por Christopher Vergara

En 1977 Disney estrenó Pete's Dragon (Mi Amigo el Dragón),  la tercera producción en trece años que combinó acción viva y animación y que intentaba emular el éxito obtenido en 1964 por Mary Poppins. La década de los setenta no fue una buena época para el estudio, pues las muertes de Walt Disney en 1966 y Roy Disney en 1971 representaron un duro golpe para el impulso creativo y financiero de la compañía. Es una época llamada el '¿Qué haría Walt?' pues el mantra de quienes dirigían el estudio (encabezados por Ron Miller, yerno de Walt) era aprobar y producir proyectos que Walt Disney hubiera aprobado en vida.

En ese sentido, Mi Amigo El Dragón es una cinta muy clásica en la vena de las comedias de acción viva de Disney (lo cual quizá para 1977 no era exactamente lo que el público quería pero Disney estaría en ese marasmo creativo al menos unos siete años más). La cinta relata las aventuras de un niño huérfano y su único amigo, el dragón Elliot (animado bajo la dirección de Don Bluth) presentando el revuelo que causan al llegar a un pueblo conservador y chocante, donde encuentran refugio y afecto con el guardián de un faro y su hija a la vez que huyen de una banda de forajidos hillbillys (¿existe una traducción para este término?) que sólo buscan a Pete para ponerlo a realizar trabajos pesados e impropios de un niño.

La cinta original de 1977 es una comedia blanca, muy inocente, cargada de canciones (incluyendo la nominada al Oscar, Candle on the Water) y situaciones algo absurdas pero ciertamente encantadoras. Fue una cinta que en su estreno original no alcanzó mucho éxito pero que gracias a las incontables repeticiones y su lanzamiento al mercado de video logró generar una base de fanáticos bastante consistente, en especial de niños que durante la década de los ochenta crecieron viendo una y otra vez la cinta. Por otro lado, y aunque sea difícil de admitirlo, es una cinta que no envejeció exactamente bien. A diferencia de sus cintas animadas, las comedias de acción viva de Walt (y las que se realizaron inspiradas en su gusto creativo) no envejecieron bien, salvo contadas excepciones. No sólo porque la estética y la fotografía revelan inmediatamente su fecha de fabricación, sino porque su tratamiento del guion, su comedia y su ritmo responden a otros tiempos, y difícilmente logran conectar con las audiencias actuales.

No es una mala cinta, aunque no alcanza los niveles de virtuosismo y grandilocuencia de Mary Poppins (que si envejeció de maravilla, prueba vital de que se trata de LA obra maestra de Walt Disney) es bastante encantadora, tierna y amigable. Su comedia es un tanto inocente y quizá provoque sonrisas más que risas, pero en general para un cinéfilo aficionado a la obra de los estudios Disney es una cinta indispensable.

Por ello no resulta nada extraño que Disney, dentro de su reciente tendencia a adaptar a la modernidad sus clásicos inmortales haya elegido Mi Amigo El Dragón, es una historia con mucho potencial tanto argumental (es la fabula de almas perdidas que logran encontrarse y formar una familia) como visuales (El Elliot animado era sumamente encantador pero los actuales efectos CGI ofrecen otras posibilidades en pantalla).

Para esta cinta, Disney eligió a David Lowery, un director reconocido por el éxito de Sundance en 2013 Ain't The Bodies Saints con Casey Affleck y Rooney Mara, mientras que el guión lo encargó a al mismo Lowery junto con su socio de años Toby Halbrooks. La intención de Disney fue reinventar este clásico de Disney, trayéndolo a la época actual como un drama fantástico, lo cual incluyó eliminar los elementos musicales y reducir los niveles de comedia.

La nueva Mi Amigo El Dragón nos cuenta la historia de Pete, un niño que pierde a sus padres a los cinco años en un accidente automovilístico en el bosque en donde conoce a un dragón al que bautiza como Elliot y que se encarga de cuidarlo y procurarlo por los próximos seis años. Elliot y Pete viven tranquilamente en el bosque hasta que los avances de la tala forestal acercan a la guardabosques Grace Meacham (Bryce Dallas Howard) a la zona donde vivían Elliot y Pete descubriendo a este último, a quien contra su voluntad, sacan del bosque para llevarlo al pueblo donde viven, esperando encontrarle un hogar. En el inter, conocerá las historias que Pete le cuenta respecto a Elliot, un dragón que coincide con los relatos que su padre (Robert Redford) llevaba años contando y que Grace consideraba historias para niños.

La nueva versión de Mi Amigo El Dragón es bastante fiel a la esencia de la cinta original en el sentido de que retoma muchos elementos en aquella cinta. No sólo tenemos a Elliot y Pete, sino tenemos a una mujer que al principio cree que Elliot es un amigo imaginario y que tiene un padre que jura haberlo conocido. Tenemos a Elliot siendo perseguido por gente que quiere explotarlo y mercantilizarlo e incluso tenemos una escena de Ellito encerrado en un granero.

Pero más allá de estas similitudes, la cinta tiene bastantes aciertos propios. En principio presenta un mensaje muy bonito y discreto de respeto al medio ambiente y al equilibrio ecológico. También nos presenta una versión más realista de Elliot, el cual sigue siendo adorable y tierno pero a la vez puede ser más amenazador y misterioso. El rol de la mujer/madre adoptiva de Elliot es más acorde con la mujer actual y es una guardabosques proactiva, independiente y fuerte (con todo y que la cinta esta situada en la década de los ochenta, mientras que la original se situaba a principios de siglo). Las amenazas también son mucho más sutiles y realistas, aquí no existe una chusca familia de hillbillys (que además creo es ya políticamente incorrecta) o un estafador disfrazado de magia sino un avaricioso talador de árboles y una inepta e incrédula policía. Finalmente, la temática del libro de cuentos infantiles sobre el perro Elliot que pierde a su familia (de ahí saca Pete el nombre de Elliot) que además sirve como metáfora de lo que vive el niño es un toque bastante lindo y conmovedor.

Creo que lo que más me gustó de la cinta fue el final que es mucho más apropiado y bonito. En la cinta original, Pete encuentra una familia y Elliot se despide porque debe partir a ayudar a otro niño. En esta versión, ante un verdadero revuelo local, Elliot y Pete deben separarse, Pete es adoptado por Grace y su prometido mientras que Elliot migra a otras tierras donde eventualmente encuentra a su familia de dragones y viven juntos. Lo he de admitir, los últimos diez minutos de la cinta me sacaron hartas lágrimas de felicidad.

La cinta en general fluye bastante bien, aunque el inicio tarda un poco en arrancar (la secuencia de introducción donde conocemos el origen de Pete es fantástica, pero de ahí hasta que el conflicto surge la cinta es un poco lenta) y se agradece el tratamiento que aunque nunca dejar de ser fantástico y mágico (esa magia que señala el personaje de Robert Redford la siente uno como espectador) es algo místico, un tanto realista (o serio, no se cual sea el término apropiado) y muy lindo.

Mi Amigo el Dragón es una cinta que valida la estrategia de Disney de reinventar sus clásicos, brindándole nueva vida a una historia clásica y que posee mucho potencial entregando una historia conmovedora, divertida, enigmática y llena de vitalidad y sentimiento que hace honor al clásico que adapta a la vez que le brinda vida y esencia propia. Si Disney va a seguir reinventando sus clásicos de esta manera, son más que bienvenidos.

Y en la próxima madeja: Review de Mike y Dave: Los Busca Novias.

lunes, 15 de agosto de 2016

El Buen Amigo Gigante

La Madeja del Gato (que no come pepinascos)
Madeja #137
Por Christopher Vergara

Hace siete años, Disney y Steve Spielberg formaron una alianza estratégica para relanzar DreamWorks Studios, el otrora gran estudio de Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen que para entonces ya no tenía ninguna relación con su parte animada y era sólo un membrete reiniciando de cero y financiado por un grupo de capitales de la India. Los planes de Disney y Spielberg eran grandes y elocuentes y aunque tuvieron dos que tres grandes golpes como The Help y Lincoln la verdad es que la alianza nunca terminó de cuajar básicamente porque Spielberg no logró mantener una producción constante de cintas, las producciones realizadas en su mayoría fracasaron en taquilla y la compañía vivió un día si y otro no en el borde del fracaso financiero. Eso, además de que Disney compró cosas como Marvel y Lucasfilm que casi extinguieron su interés en producir cintas de acción viva enfocadas a las audiencias adultas.

El año pasado se anunció lo inevitable, ya que DreamWorks logró una nueva reestructuración financiera y decidió terminar su relación con Disney anunciando su regreso a Universal (que siempre ha sido como la casa de Spielberg). Como parte final del contrato con Disney se anunciaron dos proyectos para este año, los últimos distribuidos por Disney, uno de ellos, dirigido por Spielberg, producido por Kathleen Kennedy, basado en una novela de Roald Dahl y que llevaría el sello Disney siendo la primer colaboración formal entre el reconocido director y el estudio del Ratón. Hablo claro de The BFG.

The BFG (El Buen Amigo Gigante) nos cuenta la historia de Sophie (Ruby Barnhill), una niña huérfana de 9 años que vive odiando su vida en el orfanato hasta que una noche deambulando debido a su insomnio conoce a un gigante que decide raptarla y llevarla a la Tierra de los Gigantes. Dicho gigante (Mark Rylance en un muy efectivo trabajo de motion capture) resulta ser no sólo inofensivo, sino bondadoso y gentil y rápidamente se forma una amistad donde Sophie conocerá más de la vida incluyendo que sufre bullying a manos de otros gigantes que lo consideran una deshonra por ser más enano y su trabajo como cazador y soplador de sueños.

Como muchos de los trabajos infantiles de Roald Dahl (autor de Matilda, Charlie y la Fábrica de Chocolate y James y el Duranzo Gigante), The BFG tiene como tópico central el de una niña huérfana que no encuentra su lugar en el mundo debido a sus excentricidades y que tras un periodo de infelicidad conoce la felicidad y encuentra su lugar en el mundo gracias a que conoce a algún adulto bueno y gentil. Estos elementos se encuentran muy presentes en el trabajo de Dahl y se conservan de forma integra en la cinta.

De alguna forma es difícil no sentir empatía por los personajes de Dahl ya que todos en algún momento nos hemos sentido solos e infelices y hemos soñado con tener un amigo extraordinario y mágico que nos salve o ayude. Esta temática y capacidad de empatía en la obra de Dahl es sin duda lo que la ha vuelto tan exitosa y es fantástico que se haya mantenido en la novela.

Lo que quizá no me deja tan satisfecho es la ejecución. El tercer acto (donde el BAG y Sophie acuden al Palacio de Buckingham a pedir ayuda a la Reina para derrotar a los gigantes) se siente bien raro y desentona con el ritmo y construcción que lleva la cinta. Entiendo que así es la historia pero el cambio se siente brusco y extraño, ya que la cinta construye una narrativa muy calmada y mística así como solitaria durante los primeros dos actos y esa se rompe con el tercer acto. Aunque debo reconocer que es en este acto donde la cinta regala lo que es básicamente su mejor escena. Jamás pensé que una escena de gases me causara tanta risa pero se encuentra tan bien construida y filmada que me tuvo riendo a carcajadas unos cinco minutos.

Por otro lado (y esto si es totalmente achacable a Spielberg) el ritmo de la cinta es bien raro. La cinta se mueve de forma bastante lenta e incluso se torna un poco aburrida entre que Sophie llega a la Tierra de los Gigantes tomando energía hasta que el BAG lleva a Sophie a atrapar sueños. Creo que esa es la razón por la que la cinta le fue bastante mediocre en taquilla (costó 150 MDD y apenas lleva como 53 MDD en Estados Unidos). Su ritmo no es atractivo para los niños de hoy en día, si yo como adulto que soy más tranquilo por momentos me desatrapó, no me imagino como la sentiría un niño.

No alcanzo a dilucidar si eso sea bueno o malo. (Quizá las nuevas generaciones estén mal y Spielberg esté bien) pero me queda claro que no conectan. Y ese es el problema de la cinta. Aunque tiene ideas y secuencias muy hermosas (toda la parte de la caza de sueños es delirante y quizá merecía más abordaje) tarda mucho en llegar ahí, pues realiza todo una introducción algo larga y excesivamente tranquila. Como dije, el tercer acto desentona de forma notable pero no es malo, aunque el final me pareció ciertamente cuestionable (si, los Gigantes comían humanos, pero llegar y sacarlos de su hogar cuando estaban durmiendo en base al temor de que comieran niños (cuando tenían muchos años de no hacerlo) y exiliarlos en una isla lejana a que coman pepinos no me pareció la resolución más moralmente aceptable).

Fuera de estos problemas que posee, la cinta es ciertamente buena. Mark Rylance y Ruby Barnhill forman una relación entrañable y linda y la mayor parte de la cinta donde solo interactúan los dos (que es como dos terceras partes de la cinta) está bastante bien construida y actuada. El resto del elenco (los gigantes malos, la Reina, sus asistentes) son muy secundarios pero en general está bien.

El Buen Amigo Gigante es una cinta algo rara. No se si sea para todo público y tampoco me conmovió de sobremanera pero en general esta bien. Es bonita la mayor parte de su tiempo y te deja un buen sabor de boca. No es la cinta más memorable de Spielberg para llevar la carga de ser su primera (y quizá única) co-producción con Disney pero en general es eficiente y agradable.

En la próxima madeja: Escuadrón Suicida.

domingo, 14 de agosto de 2016

Cazafantasmas

La Madeja del Gato (cazando fenómenos paranormales)
Madeja #336
Por Christopher Vergara

Los Cazafantasmas es de esos referentes culturales de los ochenta que ubico aunque he de confesar que nunca he visto. Nunca he topado ninguna de las dos cintas o la serie animada. Nunca he intentado siquiera verla. Al menos en este tema si caigo en el cliché de 'millenial que ignora todo lo que es anterior a su nacimiento'. Estoy mal lo sé, y corregiré ese error. Sin embargo, muy probablemente, de no haber sido por su elenco no me hubiera interesado ver esta cinta.

Pero entonces Sony anunció el elenco de la nueva versión de Cazafantasmas, y para mi, un fanático hasta el tuétano de Saturday Night Live no podría ser más perfecto. La brillante y delirante Kristen Wiig que tantas risas no regaló, la novel pero deslumbrante Kate McKinnon y la siempre irreverente y acosadora de Colin Jost, Leslie Jones. ¿Qué más podría pedir? mi gorda adorada Melissa McCarthy a quien adoro con ciega fe desde Mike y Molly. ¿Quieren más? la cereza en el pastel sería el siempre guapo y cool Chris Hemsworth.

Esta cinta básicamente la vi por su elenco.

Cazafantasmas nos cuenta la historia de Erin Gilbert (Wiig), una respetada física a punto de lograr su plaza definitiva en Columbia que es perseguida por su pasado en la figura de un libro sobre el fenómeno paranormal que escribió hace muchos años al lado de su entonces mejor amiga, Abby Yates (McCarthy). Buscando desaparecer cualquier rastro de ese libro que podría dañar su prestigio en el mundo científico, contacta a Abby quien ha seguido estudiando el fenómeno paranormal al lado de su asistente Jillian Holtzmann (McKinnon). El frío reencuentro parece destinado a no trascender hasta que una serie de fenómenos paranormales sacuden Nueva York y reunen a las viejas amigas a las que se une Patty Tolan, una empleada del Metro y gran conocedora de la ciudad, así como el torpe pero encantador Kevin Beckman (Hemsworth) como su inepto secretario.

Básicamente no sabia que esperar de Cazafantasmas. Y salí muy satisfecho. Es una muy divertida y encantadora comedia con ligeros toques de horror que cuenta con un plot bastante bien estructurado (y que hasta donde sé bebe mucho de las cintas originales). algunos cameos que reconocí tanto de los actores de la saga original como de personajes emblemáticos (el fantasma verde grotesco y el hombre de malvavisco) pero que primordialmente debe su fuerza al encanto, carisma y química que exudan sus cuatro protagonistas.

Cada una está fantástica y mucho más medida de las extravagancias que les hemos conocido en el cine. Si, Kristen Wiig tiene sus momentos donde baila raro, Kate McKinnon tiene momentos de comportamiento excéntrico, Melissa McCarthy vuela como globo y Leslie Jones tiene su momento de mujer afroamericana dominante, pero son solo momentos, que le dan gran vivacidad a la cinta y terminan siendo muy divertidos dentro de un contexto que intenta ser menos caricaturesco y algo más realista.

Por su parte, Chris Hemsworth está delirante como Kevin. No sólo es encantador porque es atractivo sino que realmente maneja bien la estupidez e inocencia del personaje y le brinda gran brillo a sus escenas. Su baile final por otra parte, es un gran incentivo para que la gente se quede hasta el final de los créditos.

La cinta recibió mucha crítica por parte de los fans de la saga original que sintieron que estaban trastocando o violando su infancia al hacer un remake de una otrora saga muy querida y peor aún por haber alterado su esencia al reemplazarlo con un elenco puramente integrado por mujeres. Ignoremos por un momento lo cavernícola y machista que es quejarse de que las Cazafantasmas pueden ser mujeres.

¿Cuál es el bendito problema con que los estudios realicen nuevas versiones de otras cintas? En principio, nadie está destruyendo o alterando las cintas que amaste en tu infancia. Esas van a seguir existiendo hasta el fin de la humanidad y podrás seguirlas venerando tanto como quieras. Siempre he creído y defendido la validez de las reversiones no sólo como un modo de mantener el legado de grandes productos sino de jugar y expandir los horizontes de obras que fueron creadas hace muchos años pero son tremendamente geniales como para no dejar que nadie más juegue con ellas. Permitir que nuevas visiones enriquezcan (y si tal vez manchen) lo que de otro modo perdería vigencia.

Reversionar películas, música y series tiene como principal objeto que las corporaciones ganen dinero. Eso esta claro y tampoco está esencialmente mal. Pero tiene efectos positivos ya que al crear nuevas versiones se logra que las nuevas generaciones conozcan conceptos e ideas que de otro modo tendrían que descubrir por su cuenta (desconociendo si realmente lo harían). Yo he conocido muchas canciones y películas a través de sus reversiones. Pero mejor aún, esas nuevas versiones incentivarán a algunos de quienes las reciben a buscar y conocer las originales y muy probablemente enamorarse de ellas de forma ciega. Yo he conocido miles de canciones que amo locamente por sus reversiones y hoy en día amo locamente ambas versiones.

Ese es el gran poder de las reversiones. Que exista una nueva versión de los Cazafantasmas hará que muchas personas conozcamos el clásico original y mejor aún se enamoren de el.

E insisto, Kristen Wiig, Melissa McCarthy, Kate McKinnon y Leslie Jones se encuentran entre las mejores comediantes de nuestra generación si o si. E hicieron un magnífico trabajo, no le huyan sólo por el prejuicio de que atentan contra un clásico o peor aún son mujeres.

Cazafantasmas es una muy sólida y eficiente comedia de acción que vale la pena disfrutar, no sólo por retomar un concepto muy querido y conocido sino por presentar en pantalla un elenco lleno de talento que dejó su corazón y te sacará muchas risas.

En la próxima madeja: Review de El Buen Amigo Gigante.

domingo, 24 de julio de 2016

Buscando a Dory

La Madeja del Gato (nadaremos, nadaremos)
Madeja #335
Por Christopher Vergara

Buscando a Nemo fue un trancazo brutal en 2003 cuando fue lanzada, fue un éxito inusitado para Disney y Pixar y con justa razón. Hablamos de una cinta fantástica, divertida y memorable que nos narra a través de dos pececitos el drama que representa la madurez para los padres, en especial cuando se han vuelto sobreprotectores. Aquella cinta es, en esencia, una road movie sobre crecimiento.

Montado en su nueva ola de secuelas (que prometen terminará tras el estreno de tres secuelas más), Disney obviamente volteó los ojos a la cinta que hasta la fecha permanece como su cinta animada original más taquillera. Para ello, Andrew Stanton regresó a la dirección (tras que Disney le concediera dirigir la extremadamente costosa y mínimamente lucrativa John Carter) esta vez con Victoria Strouse (guionista en el drama televisivo October Road) en el guión y Angus McLane (quien dirigió el corto Small Fry y el especial Toy Story of Terror!)  participando como co-director.

Buscando a Dory se sitúa un año después de la cinta original y nos presenta a Dory acostumbrándose a su nueva vida al lado de Nemo y Marlín que poco a poco retoman su vida rutinaria. Dory se ha vuelto una presencia ligeramente incomoda aunque siempre querida para el pez aunque todo da un giro radical cuando Dory tiene un golpe de recuerdos que la lleva a rememorar a sus padres y el hecho de que originalmente (antes de encontrar a Nemo) los estaba buscando. Es así que Dory emprende un viaje que la llevará hasta California para poder localizar a sus padres.

Buscando a Nemo le hablaba a su audiencia respecto a la paternidad y la evolución natural de esta en donde los padres van perdiendo un rol protagónico en la vida de los hijos, aunque debido a que son familia, siempre representaran un lazo necesario y revitalizante. Buscando a Dory nos presenta una bella metáfora respecto a otro tópico quizá menos universal pero igualmente poderoso: el de vivir con una persona con una enfermedad mental.

Dory es esencialmente una persona que sufre de una enfermedad mental consistente en su falta de memoria de corto plazo. Lo que en la anterior película podría parecer un gag más del personaje en esta cinta toma un sentido mucho más profundo y enriquecedor, pues a lo largo de la cinta se demuestra las complejidades que enfrentaron y enfrentan los padres y amigos de Dory, y en última instancia ella misma debido a una enfermedad que le impedía recordar casi todo lo que le acontecía (y que fue la causa por la cual perdió a sus padres, por ejemplo).

Pero la cinta no se queda sólo en este nivel y va más allá al mostrar que vivir con una enfermedad mental (o con una persona que la sufre) no es algo desolador y aterrador, ya que aunque si bien la convivencia puede ser más complicada y requiere más esfuerzo muy probablemente terminará siendo completamente funcional. Mejor aún, Dory es una persona valiosa por si misma, ya que debido a su misma enfermedad ha desarrollado una personalidad arrojada y optimista que la ha logrado sacar adelante. El momento final con el '¿Qué haría Dory?' es básicamente brillante y encierra la esencia del personaje y la cinta. El superar las adversidades y dificultades con una visión positiva y constructiva. Es decir, Dory es un magnífico ejemplo de resiliencia con el que cualquier persona (en especial si sufre una enfermedad mental) se puede identificar.

Obviamente la cinta lo realiza a través de un desarrollo maravilloso lleno de personajes deliciosos. La película nos presenta toda una pléyade de nuevos y geniales personajes empezando por el gruñón pero de buen corazón pulpo Hank, pasando por los geniales Destiny y Bailey (una tiburón blanco medio ciego y un beluga que perdió su capacidad de ecolocación) así como los encantadores y preocupados padres de Dory, Jenny y Charlie (los cuales se podría decir sufrieron lo que Marlín pero aumentado y prolongado pues su ausencia se extendió por varios años). Además claro, tenemos queridos personajes de regreso incluyendo una aparición especial y memorable de la tortuga Crush y su hijo Chiqui, así como el maestro Raya.

Los años le han sentado de maravilla a la cinta pues la tecnología de animación ha evolucionado a pasos agigantados lo cual permite que visualmente la cinta sea una delicia muy superior a su antecesora. El océano y el centro de investigación lucen radiantes, llenos de color, matices y vida, a lo cual también ayuda mucho el desborde de imaginación a que nos tiene acostumbrado Pixar.

Al final, Buscando a Dory es una magnífica cinta que nos regala casi dos horas de risas y alegría pero también de buenos momentos de llanto y emoción engalanados por un despliegue visual alucinante y unos personajes magníficos y divertidos. Algo bien bonito de las secuelas es esa cierta sensación de reencuentro con tus viejos amigos que tenías mucho de no ver. Reencontrarse a Nemo, Marlín y Dory es una delicia.

Como siempre no puedo dejar de reconocer la brillante labor de doblaje en esta ocasión a cargo de Ricardo Tejedo en la dirección. Patricia Palestino nos vuelve a regalar de forma estelar, a su inocente, divertida y tierna Dory, Hermán López vuelve como el adorable y neurótico Marlín. Gabriel Pingarrón conquista como el genial Ed, mientras que Silvia Navarro y Arturo Mercado Jr. son los fantásticos y muy despistados Destiny y Bailey. Ricardo Brust como Crush es la cereza para tan fenomenal reparto.  

El Último Hilo: La cinta es acompañada previo a su exhibición del corto Piper, sobre una hermosa y novel ave que se encuentra aprendido a cazar y tiene miedo al agua. Es una muy hermosa historia que complementa perfecto la película y además rompe con esa tendencia que tenían los últimos cortos de Pixar de amores improbables que estaba resultando un poco cansina. Le amé pues.

En la próxima madeja: Tin Kaine, el compañero de formula de Hillary Clinton.

domingo, 19 de junio de 2016

Las Ventajas de Ser Invisible

A diferencia de muchos, me tardé bastante en conocer Las Ventajas de Ser Invisible, de hecho primero vi la película en Netflix (mucho después de que fuera un éxito) y la amé con todo mi corazón. Me encantó la temática, la dirección, las actuaciones tan geniales de Emma Watson, Logan Lerman y Ezra Miller. Dije, tengo que leer la novela.

Me tardé. Tiempo después compré la novela y más tiempo después la leí. Apenas ayer la terminé. 

Algo que tienen los libros es que forman una relación mucho más intensa con sus lectores que una película con sus espectadores. Se forma una relación íntima, única y mucho más duradera, empezando por el hecho de que regularmente uno tarda más en leer un libro que en ver una película. Cuando el libro que estás leyendo te resuena emocionalmente, esa relación se vuelve más íntensa y quizá más difícil. 

Me tardé un tiempo en terminar el libro. No porque no me gustara (lo amé, muchísimo) sino porque cada que lo leía me dejaba una suerte de terremoto o cuando menos sacudida emocional que me duraba un par de días. Las Ventajas de Ser Invisible me habla en muchos niveles pero en especial me llevó a tener un diálogo bien intenso conmigo mismo, con mi pasado adolescente (que tiene temas que me atormentan) pero que igual me dió algunas respuestas. 

Es imposible no amar a Charlie. Es imposible no amar su torpeza, su inocencia, su excesivo análisis de las cosas, es muy genial cuando empieza a preguntarse o teorizar sobre la vida de los desconocidos. Es algo genial que creo todos hemos hecho. Teorizar sobre cómo será la vida de la persona que conduce el camión o de aquella madre con su hijo. Charlie es un personaje que te da muchas oportunidades para identificarte con el. Principalmente porque antes que otra cosa es un personaje que siempre muestra su propia vulnerabilidad, sus propios defectos o zonas en las que aún es inocente. Todos hemos sido Charlie, más allá de que quizá no nos hayamos sentido invisibles o marginados (Yo levanto la mano, porque si lo he sentido). 

Charlie vive cosas muy geniales en la novela, empezando porque conoce dos amigos, Sam y Patrick que le cambian radicalmente la vida y lo llevan a vivir grandes aventuras. Pero algo que amé de la novela es que no glamuriza la adolescencia, sino que incluso te muestra (y te recuerda) que tiene momentos muy geniales pero también tiene muchos momentos espantosos, horrendos o cuando menos mediocres. 

De alguna forma yo tengo conflictos con mi adolescencia. Siento que no viví lo suficiente en aquellos años. Que fui muy tímido, muy miedoso o muy tonto y no viví lo que tenía que haber vivido (y que eso ha venido arrastrando muchas cosas en los años que le siguieron). Siento que no hice todas las cosas que debí haber hecho en la preparatoria (salir del closet mucho antes y ser más arriesgado y menos inseguro e intentar más actividades, etc). Y creo que de alguna forma me he obsesionado con ello e incluso he culpado esas conductas de cosas que sucedieron después, como mi constante y hasta la fecha vigente desastre romántico. 

Charlie me hizo recordar mi propia adolescencia. Y al mostrarme que su adolescencia tuvo cosas buenas y malas me hizo caer en cuenta de que no está bien que me obsesione con las cosas negativa que tuvo y olvide que también tuvo cosas buenas. Si, quizá no tenga un mejor amigo que sea inseparable y con el que haya vivido grandes cosas, y quizá no tuve muchos amores (ninguno de hecho) y quizá no hice cosas locas, pero tampoco estuvo totalmente en blanco. Hice buenas amistades (unas pocas grandiosas de hecho), tengo algunas buenas anecdotas y aunque me tardé acepte quien soy en mis propios términos y tiempos. 

Hay una parte que me marcó mucho donde Charlie narra como le causan cierta curiosidad las fotos antiguas, porque todos parecen muy felices en ellas, como si fueran más felices que tu. Porque enmarcan días de glorías. Y Charlie concluye diciendo que cuando tenga hijos espera poder decirles que ellos son tan felices como él lo parece en sus fotos viejas. 

Esa reflexión funciona realmente en dos sentidos. Ustedes serán tan felices como yo en esas fotos, y tan tristes como no lo parece pero realmente lo fue. Como dije, Charlie tiene buenos ratos y malos ratos, y aunque una foto encierra un momento donde aparenta que todo es felicidad, tras de ese momento capturado existieron momentos tristes, de angustía, de miedo o de enojo. Es una crítica muy elegante hacía como la sociedad, la nostalgía y los propios medios glamurizan la adolescencia como una época dorada donde todo es genial y donde vives al máximo y cada día es único. Y aunque tiene cierta razón también es cierto que es una étapa donde vives cosas tristes, depresivas, horrendas, etc... y está bien. 

Al final, Charlie tiene otra reflexión, quizá bastante cliché pero que funciona de maravilla en el libro respecto a que quizá no podemos elegir de dónde venimos, pero si podemos elegir hacía dónde vamos. Esa idea por trillada que suene, me hizo mucho eco al final del libro y me brindó cierta resiliencia respecto a las 'heridas' que siento respecto a mi adolescencia. No puedo cambiar el pasado, no puedo viajar y decirle a mi yo más jóven que sea más aventurero o alocado y tengo que aceptar eso, y más aún, tengo que estar en paz con ese pasado. Por eso decía que no podía seguir enojado o culpando ese pasado. Tengo que aceptarlo como es, porque mal que bien, me ha traído hasta aquí. Tengo que dejar de culpar el pasado y elegir hacia donde quiero ir. Algo que quizá no he hecho del todo. No puedo culpar decisiones de hace ocho años de las cobardías de hoy en día. 

En algún punto, Charlie charla con su profesor de Literatura (con quien tiene una relación fraternal mucho más cercana y productiva intelectualmente hablando) y este le dice (uno de los mantras del libro) respecto a que tenemos el amor que creemos merecer. La frase toma total sentido hacía el final del libro, cuando sostiene una charla bastante intensa con Sam, a quien ama loca y profundamente donde ella le dice (en esencia) que el amor pasivo no significa nada para ella, pues de alguna forma es como si no estuviera él ahí, que Charlie no sólo tiene que procurar a los demás sino que tiene que procurarse asimismo y buscar su propia felicidad, su propio amor. Charlie no cree merecer el amor de Sam y por eso vive pensando que basta con que procure la felicidad de ella, aún a costa de no sentir nada y en última instancia sentir infelicidad. 

Es bien dificil sentir que mereces amor, cuando tu mismo crees que nadie te puede amar. Cuando tu medio exterior pero especialmente tu (y básicamente sólo tu) te has estado machacando en tu cerebro que nadie podría enamorarse de ti porque no eres interesante, no eres atractivo, no eres delgado, no eres divertido, no eres especial. Es muy complicado construir autoestima y confianza cuando te has pasado entre quince y veinte años destruyendo tu propia apreciación y cariño propio. Si, quizá de orígen externo, pero que tu diste importancia, engrandeciste, alimentaste y en última instancia diste vida y fortaleza en tu propio detrimento. 

Es bien difícil romper ese ciclo que he estado viviendo desde hace mucho. Que tiene puntos de orígen en mi infancia, en mi adolescencia, en mis pocos años de vida adulta y que tiene múltiples puntos de contacto y resonancia entre si. No sé como romper ese ciclo, es muy fácil decir que quiero romperlo aunque sea mucho más complejo realmente hacerlo. Pero quiero hacerlo. Quiero aceptarme como soy, así como quiero estar en paz con mi pasado quiero estar en paz conmigo mismo y sentir que aunque no soy perfecto y quizá no soy como quisiera ser, eso no me hace indeseable. Sino que pese a todo, merezco amor y merezco buen amor. No amor por compasión o por desesperación o por interés. Amor genúino, amor con sus partes horrendas y hermosas. Pero intenso y en última instancia y en esencia positivo. 

Tengo que dejar de creer que no merezco amor y creer que merezco el amor que me haga más pleno. No tener el amor (o la ausencia de él) que creo merecer. Sino tener el amor que me haga esencialmente feliz. El amor que realmente merezco. Y si, tengo que trabajar mucho en ello. Es una telaraña que lleva muchísimos años creciendo y pegándose, que llevo muchísimos años alimentando. 

Empecé leyendo Las Ventajas de Ser Invisible pensando que sería otra novela adolescente donde proyectaría aquello que sueño haber vivido en mi adolescencia. Tal y como creo hice con la película (y he hecho con miles de series, libros, películas, etc). Terminé haciendo un viaje emocional muy intenso. Que me llevó a enfrentar mis demonios, mis fantasmas, mis miedos y en última instancia a mi yo adolescente. Y quizá me puso en camino a estar en paz con mi pasado, dejar de culparlo y voltear al futuro que es donde yo puedo hacer aún todo lo que quiera. Al final, es una novela que me ha dado muchas ganas de 'involucrarme' y no sólo ver como suceden las cosas.

Fue una novela donde no sólo quise sentirme infinito. Sino en la que recordé todas las veces que me he sentido de esa manera, las veces que no, y todas las oportunidades que aún tengo de ser infinito. 

Gracias Charlie. Gracias infinitas por todo. 

Si nunca volvemos a vernos, piensa que las cosas están bien y si no lo están que pronto se arreglarán.

domingo, 12 de junio de 2016

Fey - 9.0 American Tour

La Madeja del Gato (mi media naranja)
Madeja #334
Por Christopher Vergara

Una de las mejores cosas de asistir al inicio de una gira es que todo es una sorpresa. Al desconocer que presentara el artista en cuestión uno no puede más que guardar cierta expectativa y emoción respecto a lo que veremos en el escenario. El pasado 8 de junio, asistí al inicio del nuevo tour de Fey, el 9.0 American Tour. Una de las mejores noches de mi vida. 

Fey es una cantante que me gusta muchísimo desde que era un niño y en 1995 me conquistó con Media Naranja. Es una cantante con la que he crecido en los últimos veintiún años en los que hemos pasado por muchas etapas, muchos cambios, crecimiento, amor, sufrimiento, perdida. Hemos vivido muchas cosas, pero esa conexión mágica y únicqa que surge entre artista y fanático se ha mantenido viva, ha crecido y se mantiene vibrante con cada nuevo tema que Fey ha logrado colocar en mi corazón. Debo conocer y amar prácticamente todo su catálogo. 

A diferencia de hace tres años, en esta ocasión Fey no esta promocionando un nuevo disco que la haya llevado a pisar nuevamente el escenario del Auditorio Nacional, ese mítico escenario que para ella ha sido su casa desde hace veinte años. A lo mucho, Fey promociona un nuevo tema, una romántica pero desgarradora bachata llamada No Me Acostumbro que interpreta al lado del cubano Lenny de la Rosa. 

Pero no hizo falta, porque Fey tiene un magnífico y delicioso catálogo con el que nos puede emocionar y sorprender. Y aunque muchos de esos temas tienen la fuerza necesaria por si solos para enamorarnos, es realmente asombroso lo que Fey hizo el pasado 8 de junio en el escenario. 

A diferencia del Primera Fila donde Fey se sentía más haciendo una suerte de homenaje a esos grandes temas, en esta ocasión Fey tuvo el atino de jugar con ellos, de volver a hacerlos suyos y volver a regalarnos pero jugando y disfrutando con ellos de una forma magnífica en el escenario. 

Sin lugar a dudas el 9.0 American Tour es una gira infinitamente superior a Todo Lo Que Soy. Fey se encuentra más relajada que nunca y eso se nota en la seguridad y confianza con que devora el escenario, pero además se encuentra en una etapa asombrosamente creativa, como dije, la forma en que Fey jugó con las canciones es francamente genial pero no se queda ahí, el show es un despliegue visual que desborda creatividad en cada número acompañado de un talentoso equipo musical y un energético y vibrante cuerpo de bailarines. El vestuario, los escenarios, todo es perfecto, y da mayor profundida y sentido a esos hermosos temas que Fey cantó de forma sensacional. 

Otra cosa que además amé con locura y ciega fe es el repertorio de temas tan geniales que Fey nos regaló, si estuvieron los clásicos infaltables pero Fey se dió el lujo de interpretar temas que jamás pensé volvería cantar. Canciones como Vuelve, El, La Soledad Me Matará, Provocame, Adicto a Mi Cuerpo, Bajo el Arcoiris, Popocatépetl, así fuera por un breve momento llenaron mi corazón de alegría. No sólo porque nos demuestran que Fey se encuentra totalmente en su pasado que quizá alguna vez le causó conflicto, sino porque además son temas que quizá no arrasaron tanto como Media Naranja o Azúcar Amargo pero para nosotros, sus fans, son grandes joyas del pasado. Fueron una hora y cuarenta y cinco minutos (de las 8:35 a las 10:20 de la noche) imborrables y fantásticas.

El 8 de junio fue una de las mejores noches de mi vida porque Fey se entregó en corazón y alma en un viaje al pasado lleno de grandes recuerdos que permanecen vibrantes y radiantes, un viaje que implicó revivir viejos amores, amistades o momentos y que además fue una (ciertamente innecesaria) reivindicación de que María Fernanda Blázquez Gil es una artista completa, talentosa, cuya creatividad y energía permanecen vigentes y vibrantes como en 1995. Una promesa de que el futuro aún guarda grandes cosas para un alma lleno de emociones y momentos que vivir y contar. 

Esa es la magia y el poder de la música. Esa conexión única e irrepetible que se forma entre artista, fanáticos y canciones que nos enlazan a traves de emociones que nos mueven, divierten o quizá entristecen y en última instancia nos hacen sentir vivos. 

Otra fecha mi Fey, quiero más noches como esa.

Setlist:
1.  La Noche Se Mueve
2. Frío
3. Adicto a mi Cuerpo
4. Provocame
5. Barco a Venus
6. Me Enamoro de Ti
7. Gatos en el Balcón
8. Medley Baladas: Mujer contra Mujer / Subidón / La Soledad Me Matará / Desmargaritando El Corazón / Como Pan y Chocolate / Las Lágrimas de mi Almohada / Ni Tu Ni Nadie / Canela.
9. No Me Acostumbro con Lenny de la Rosa
10.  El
11. Díselo con Flores
12. Vuelve

13. Medley Electrónico: Lentamente / Popocatépetl / Se Lo Que Vendrá / Y Aquí Estoy / Cielo Liquido / Bajo el Arcoiris / Fiebre del Sábado. 
14. Azúcar Amargo
15. Media Naranja
16. Te Pertenezco
17. Muévelo

Y en la próxima madeja: Review de Buenos Vecinos 2. Ahora si.

lunes, 6 de junio de 2016

La integración del Constituyente y como voté

La Madeja del Gato (post-electoral)
Madeja #333
Por Christopher Vergara

El polvo finalmente se asentó y los resultados electorales de la elección de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México son bastante claros. Seguramente se moverán algunos votos arriba y abajo cuando inicien los conteos distritales el próximo 8 de junio pero los porcentajes dificilmente cambiarán. La participación fue baja, como se esperaba, del orden del 28% lo cual reveló una lamentable falta de interés por parte del electorado de la Ciudad. 

Morena fue el ganador de la elección al conseguir el 36.1% de los votos validos emitidos para partidos políticos (el porcentaje real seguramente es menor, pues alrededor de 16% de los votos fueron nulos o para candidatos independientes, de los cuales ninguno alcanzó el número suficiente de votos necesarios para entrar en primera vuelta) seguido muy de cerca por el PRD que obtuvo el 31.5% de los votos. Esta Ciudad demostró una vez más una fuerte vocación de izquierda pues ambas fuerzas políticas básicamente concentraron más del 67% de los votos. En un lejano tercer lugar el PAN colectó el 11.3% de los votos seguido del PRI que obtuvo 8.5% de los votos. La chiquillada se repartió el resto con 3.9% para Encuentro Social, 3.1% para Nueva Alianza, 2.3% para Movimiento Ciudadano, 1.9% para el Verde y 1% para el Partido del Trabajo. 

A nivel de diputados constituyentes, los 60 espacios de la Asamblea Constituyente se distribuirán de la siguiente forma: 22 para Morena, 19 para el PRD, 7 para el PAN, 5 para el PRI, 2 para Nueva Alianza, 2 para Encuentro Social, 1 para Movimiento Ciudadano, 1 para el Verde y 1 será para el candidato independiente Ismael Figueroa Flores, quien entró en repechaje (o por resto menor) y quien es el líder del sindicato de trabajadores de los bomberos. 

En realidad, va a ser un buen Congreso Constituyente. Como señale en anteriores columnas, los partidos integraron listas bastante aceptables de candidatos y tendremos buenos perfiles. Obviamente cada uno tendrá negros en el arroz o cascajo político pero creo que la mayoría serán buenos. De Morena me agradan perfiles como el de Irma Sandoval, Bernardo Bátiz, Bruno Bichir, Carlos Payán, Jaime Cárdenas, Javier Quijano, Héctor Bonilla, Patricia Ruíz o Damián Alcázar. El PAN aunque es el partido con el que ideológicamente más difiero tendrá al menos un buen elemento en Santiago Creel. 

Yo voté por el PRD. Lo hice bastante convencido y de forma bastante entusiasta y me da gusto que el partido haya tenido buenos resultados y haya logrado meter un buen número de elementos (así sólo haya sido por que fue una elección de estructuras más que de ciudadanos, pero ese no es un argumento válido para achacarselo a los partidos y su partidocracia, sino también a los ciudadanos). 

La principal razón por la que el PRD fue mi elección clara fue primordialmente que me gustó mucho su lista de candidatos. Creo que fue una lista bastante plural y que refleja mucho lo que creo debe ser la izquierda y las causas por las que debe luchar. Katia D'Artigues es una periodista que tengo más de diez años de seguir y a la que admiro mucho por su incansable lucha por los derechos de las personas con discapacidad. Un tema en el que la he seguido y del cual he aprendido mucho desde que tuvo a su hijo Alan el cual tiene síndrome de Down. 

Me gusta que el PRD haya postulado a una feminista incansable y prolífica como Marcela Lagarde, o que haya abierto espacio a un periodista crítico del Gobierno de la Ciudad y las administraciones del PRD como Miguel Ángel Muñoz. Obviamente será un inmenso honor que una leyenda de la política y de la izquierda como la maestra Ifigenia Martínez participe en la redacción de la Constitución. 

Como parte de la comunidad LGBTTI me da gusto que estemos bien representados con dos grandes constituyentes como Lol Kin Castañeda, una feminista incansable y promotora del matrimonio igualitario así como Horacio Franco, un talentoso flautista y promotor cultural. Finalmente, como una persona que cree firmemente en los derechos que poseen los animales como seres vivos, me da mucho gusto (aun y cuando estuvo en una posición que consideré riesgosa) que Elena Chávez, una consumada animalista sea parte de las diputadas elegidas. 

Si, ninguna lista es perfecta. Y la lista de candidatos del PRD tiene sendo cascajo político e indeseable además de con pocas luces como Jesús Ortega, Ana Julia Hernández o José Manuel Oropeza. Pero creo que son los menos contra una lista que esta bastante bien. 

Finalmente, aunque es muy probable que el PRD pierda el gobierno de la Ciudad dentro de dos años, me parece que la promulgación de la Constitución Política de la Ciudad de México podrá ser una suerte de testamento político respecto a lo que dicho partido y quienes votamos por ellos a lo largo de veinte años pensamos de nuestra Ciudad, tanto en el sentido de darle su merecido lugar a aquellos derechos sociales reconocidos en los últimos diecinueve años como una prospectiva respecto a cuál es la visión que queremos de nuestra Ciudad. 

Al paso de los años sigo pensando que la visión del PRD, que la visión de la izquierda (en todas sus ramificaciones, aún las más radicales) es la correcta para la Ciudad (aún y con sus múltiples errores). Por ello me parece apropiado que la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México cuente con una fuerte y dinámica presencia de la izquierda (aún en su ligeramente retorcida versión de Morena) pues tal y como lo señale anteriormente, será un apropiado cierre del proceso de transición democrática de nuestra Ciudad así como el inicio de un nuevo ciclo para la vida política de esta Ciudad. Uno incierto, quizá más plural pero igualmente interesante. 

Al tiempo. Mientras tanto, y a pesar de los pesares, creo que fue una buena elección. 

Les toca ahora hacer, una gran Constitución. 

Y en la próxima madeja: Las elecciones en los Estados.